La fe — Escuchar y entender
Nota sobre el audio: El audio de esta lección es la grabación de un sermón en coreano. Las notas a continuación están en español, pero al reproducir el audio oirás el sermón en coreano.
1. La fe es la mano que recibe la gracia
Al leer Romanos 9:30-32, la clase introduce el tema de recibir la justicia de Dios por la fe y no por las obras. El profesor recuerda que primero comprendió la importancia de la fe mientras aprendía el evangelio.
Las imágenes de la tubería y la mano
El profesor compara la fe con una tubería por donde fluye el agua y con un recipiente y una mano que reciben la gracia. Aunque la gracia, la salvación y las promesas de Dios ya hayan sido dadas, la persona no las disfruta en su vida si no las recibe por la fe. La clase relaciona Hebreos 11:1-2 con esta comparación.
La clase menciona ocasiones en que Jesús habló de fe al sanar enfermos y Mateo 13:58, donde no hizo muchos milagros por la incredulidad. Esto no significa que la fe sea una capacidad humana que produce milagros, sino una interpretación del profesor para explicar la importancia de la confianza que recibe la gracia de Dios.
Luego relaciona Romanos 1:16 y Romanos 5:2: el evangelio es el poder de Dios para salvar al creyente, y por la fe se entra en la gracia.
Una experiencia de oración durante los años escolares
El profesor recuerda haber escuchado por primera vez una explicación breve y seria acerca de hablar en lenguas por medio de un maestro durante los años escolares, y haber orado para conocer mejor que Dios vive. Después testifica que recibió una respuesta mientras oraba a solas. Estas notas no reproducen datos identificables de la escuela, el tamaño de la clase, el maestro o la iglesia, ni presentan la experiencia como prueba objetiva que deba repetirse igual para todos o como criterio de salvación.
La clase explica que, aun oyendo el mismo mensaje, la indiferencia o el rechazo pueden impedir una respuesta de fe. La fe actúa cuando la persona abre el corazón, recibe como verdadera la palabra de Dios y pide. El profesor vincula su experiencia con la idea de que la fe recibe una promesa invisible como realidad de la vida.
2. Escucha la Palabra y mira al Señor fiel
La fe que nace al oír la palabra de Cristo
Con Romanos 10:17 como centro, la clase explica que la fe viene por el oír. El profesor destaca que la fe salvadora no es conocimiento religioso general, sino que nace al escuchar y recibir la palabra de Cristo acerca de la cruz y la resurrección de Jesús.
El profesor dice que, aunque alguien lleve mucho tiempo en la iglesia o viva con diligencia moral, le resultará difícil crecer en fe si se aferra a su propia justicia y no abre el corazón ante el evangelio. No se condena a nadie en particular; se conserva la exhortación a abandonar la autosuficiencia y reconocer la necesidad del evangelio.
La clase recuerda haber visto arrepentimiento y cambio de salvación cuando el evangelio se proclamaba continuamente y se escuchaba con corazón abierto. También exhorta a los líderes de la iglesia a aprender el evangelio y explicarlo a otros para que la alegría de la vida continúe en la comunidad.
La fe crece al mirar al Dios fiel
La clase distingue entre una fe pequeña y una grande y explica que la fe crece no al forzar la certeza, sino al mirar al Dios digno de confianza. Como la confianza humana crece al conocerse, la fe se fortalece al experimentar la fidelidad y constancia de Dios.
El profesor supone que Abraham pudo conocer a Dios y crecer en confianza antes de su llamado. No es una cronología afirmada directamente por la Biblia, sino una interpretación del profesor para explicar el crecimiento de la fe.
Después explica que la fe de David creció al experimentar a Dios como refugio y fuerza entre amenazas y dificultades, y vincula ese proceso con la confesión de Salmo 23:1-6. La clase exhorta a mirar al Dios fiel y confiar en él en vez de desanimarse mirando solo las circunstancias.
Al mencionar Hebreos 11:6, el profesor dice que quien se acerca a Dios debe creer que existe y responde a quienes lo buscan. Crecer en fe no niega las dificultades, sino que conoce mejor quién es Dios dentro de ellas.
3. La fe verdadera mueve tu vida
La segunda parte comienza leyendo Romanos 3:25 y Romanos 3:27. El profesor vuelve a presentar el principio de que la salvación se da no por obras humanas ni jactancia, sino por la fe en Jesucristo.
Una pregunta sobre la fe que se queda en conocimiento
El profesor presenta el caso de una persona con larga tradición de fe que sintió gran miedo y confusión ante una enfermedad grave. Estas notas no reproducen género, cargo, bautizador, iglesia, región, historia familiar de fe, edad ni duración, ni convierten el temor ante la enfermedad en diagnóstico decisivo de salvación.
El caso pregunta si la fe conocida con la mente es igual a la confianza que mueve las decisiones. Aunque las palabras del profesor son firmes, estas notas no determinan el estado de salvación por una emoción en la crisis, sino que conservan el llamado al examen propio.
La fe de Abraham expresada en obediencia
Al citar Hebreos 11:8, la clase explica que Abraham obedeció sin saber adónde iba. La fe verdadera no es un impulso que ignora razón y planificación, sino confianza que actúa apoyada en la fidelidad de Dios al oír su palabra.
Luego, mediante Hebreos 11:17, explica que Abraham se aferró a la promesa incluso ante la prueba más difícil. El profesor no dice que careciera de temor o conflicto interior, sino que la fe lo condujo a obedecer en medio de ese conflicto.
Testimonio de volver a aferrarse a la fe en el desaliento
El profesor recuerda que al inicio del ministerio intentó resolver un conflicto financiero comunitario, pero encontró malentendidos y oposición y quedó profundamente desalentado. Se omiten año, lugar, personas, cantidades y honorarios.
En una reunión, un himno le dio consuelo para avanzar con fe aunque las circunstancias no cambiaran, y recuperó fuerzas. La letra citada en la clase no se reproduce aquí. Esta experiencia explica la fe no como idea, sino como confianza que vuelve a mover a la persona en el desaliento.
4. La salvación se recibe por la fe
El camino de la fe, no de las obras
Con base en Romanos 3:21-22, la clase explica que la justicia de Dios se da a quienes creen en Jesucristo y no se alcanza mediante la ley y la fuerza propia. La ley de la fe no es una técnica humana para lograr la salvación, sino el principio de recibir la salvación de Dios.
Al relacionar 1 Juan 5:4-5, el profesor dice que la fe en Jesús como Hijo de Dios da fuerza para vencer al mundo en la aflicción. No garantiza que desaparezcan las dificultades, sino que exhorta a aferrarse a la voluntad de Dios sin seguir solo las circunstancias.
El profesor recuerda haber experimentado llanto, gratitud y alegría al creer el evangelio de la cruz, y aclara que la experiencia emocional de cada persona puede ser distinta. Su intensa experiencia no se convierte en criterio para todos los creyentes.
El sello del Espíritu Santo y la vida nueva
Al citar Efesios 1:13, la clase explica que quienes oyen y creen el evangelio son sellados con el Espíritu Santo prometido. El profesor lo interpreta como la obra del nuevo nacimiento: el Espíritu habita en la persona y da vida, con la vida de resurrección de Jesús, al espíritu muerto en pecado.
La clase explica que el Espíritu Santo convence de pecado, abre la puerta al arrepentimiento, permite comprender el evangelio y guía a la relación de hijos que llaman Padre a Dios. Esto se atribuye a la explicación teológica del profesor y no presenta una intensidad emocional o forma de experiencia como única prueba de salvación.
5. Arrepiéntete y vive dependiendo de Jesús
La fe que avanza junto con el arrepentimiento
La clase explica que la fe verdadera avanza con el arrepentimiento: volver de una vida donde la voluntad propia ha sido dueña, recibir a Jesús como Señor y depender de él. El profesor exhorta a no repetir solo de palabra que se cree, sino a reconocer el pecado y los límites e invocar el nombre de Jesús.
La clase original contiene expresiones fuertes que dictaminan la salvación del público y advierten del infierno. Estas notas no reproducen ese lenguaje que causa temor; registran el llamado central a cambiar la dirección de la vida y confiar de manera práctica en Jesús.
Una vida que depende de Cristo en todo momento
Al explicar Gálatas 2:19-20, la clase interpreta morir a la ley como el fin de intentar cumplir la voluntad de Dios con fuerzas propias. El creyente vive por la fe en el Hijo de Dios, quien lo amó y se entregó por él.
El profesor propone como práctica de fe pedir ayuda y sabiduría a Jesús al despertar, al orar y ante dificultades en el trabajo y el hogar. La fe no niega la debilidad, sino que la reconoce y depende de Cristo en toda la vida.
Por último, al volver a Hebreos 11:6, el profesor exhorta a acercarse creyendo que Dios existe y responde a quienes lo buscan. La unidad fue añadida para ayudar a quienes tienen dificultad en recibir como propia la promesa del evangelio, y termina pidiendo que sepan explicar la fe a otros con sus palabras.