El cielo y el infierno — Escuchar y entender
Nota sobre el audio: Este mensaje tiene una grabación de audio en coreano. Las notas a continuación están en español, pero al reproducir el audio oirás el contenido en coreano.
1. Un suceso que ocurrió mientras Jesús colgaba de la cruz
Quien comparte el mensaje comienza con una escena de muerte que presenció mientras oficiaba un funeral, y con el relato de una práctica de disección de un estudiante de medicina. Cuenta que, al ver que solo quedaba el cuerpo, aunque las posesiones y los deseos de cuando esa persona vivía seguían presentes, se preguntó qué diferencia había entre su propia situación y la de quienes habían muerto. Este caso y este relato se registran como una ilustración presentada por esta persona.
Quien comparte el mensaje, apoyándose en el Salmo 90:3-6, explica que, aunque el tiempo que vivimos en el cuerpo parece largo, ante Dios es muy breve. Añade que ha oído decir a personas de edad avanzada que su corazón todavía se siente joven, y dice que la vida pasa deprisa, como un sueño o como la hierba del campo.
A continuación, quien comparte el mensaje explica, a partir de la enseñanza de que el ser humano fue hecho a imagen de Dios, que aunque el cuerpo vuelva al polvo, el espíritu comparece ante Dios. Menciona Génesis 1:27, Génesis 2:7 y Eclesiastés 12:7, y compara el cuerpo con una casa donde se habita por un tiempo. Que debamos pensar y prepararnos, mientras vivimos, para lo que viene después de la muerte, queda registrado como una exhortación transmitida por esta persona.
Quien comparte el mensaje explica la escena de uno de los dos criminales crucificados junto a Jesús, que al final le pidió que se acordara de él. Interpreta que en él ocurrió un cambio de arrepentimiento y de reconocimiento de Jesús como Salvador, y menciona Lucas 23:42-43. Que Jesús sea quien tiene la autoridad para llevar a alguien al paraíso después de la muerte queda registrado como una afirmación teológica transmitida por esta persona.
Quien comparte el mensaje explica que el alma de un familiar que partió antes de este mundo también está en Dios, y dice que el «hoy» del alma que ha dejado el cuerpo se conecta con el tiempo eterno. Explica además que después de la muerte hay juicio y un cielo o un infierno eternos, mencionando Hebreos 9:27 y Lucas 16. Esto queda registrado como la interpretación de esta persona sobre el estado después de la muerte, y estas notas no determinan su validez teológica.
2. Jesús habló de lo que sigue a la muerte a través de la historia del rico y el mendigo
Quien comparte el mensaje lee la historia del rico y el mendigo de Lucas 16:19-21 y explica que tanto la vida de quien vive con lujo como la de quien vive en la miseria terminan, al final, ante la muerte. Pone como ejemplo una comparación entre el nivel de vida actual y el de los reyes del pasado, para decir que, aunque haya diferencias en las condiciones de vida, nadie puede evitar la muerte. La mención de Qin Shi Huang, el primer emperador de China, y de escenas de fallecimiento que esta persona presenció en un entorno médico son también ilustraciones y observaciones que transmite esta persona.
A continuación, a través de Lucas 16:22, señala que tanto el rico como el mendigo murieron, y explica que la Biblia muestra lo que le sucede al espíritu después de dejar el cuerpo. Quien comparte el mensaje, leyendo Lucas 16:23-24, interpreta que, en la manera en que el rico siente dolor y sed, se muestra que los sentidos y la memoria siguen vivos después de la muerte. Esta persona llama «el lugar de los muertos» al lugar adonde fue el rico, y en este punto explica que «el lugar de los muertos» y «el infierno» tienen el mismo significado.
Quien comparte el mensaje explica el infierno como la segunda muerte, la separación eterna de Dios, y menciona Mateo 18:8, Mateo 25:41 y Marcos 9:49. Esta explicación queda registrada como una interpretación planteada por esta persona. Explica que estas palabras no buscan atemorizar, sino decir las cosas tal como son, y expresa el deseo de que nadie llegue a ese lugar. Estas notas no convierten esa exhortación en una afirmación que presione al lector.
Quien comparte el mensaje pone como ejemplo al detective que, cuando prescribió el caso de los asesinatos en serie de Hwaseong, publicó una carta abierta prometiendo seguir persiguiendo al culpable, y explica que incluso las faltas que no salen a la luz no desaparecen ante Dios. A continuación menciona Romanos 2:16 y dice que hasta lo que una persona hace en secreto está relacionado con el juicio.
Quien comparte el mensaje explica después la cruz como el amor de Dios para que las personas no lleguen al infierno, y menciona Juan 3:16-17. Que Dios, siendo quien juzga el pecado, haya enviado a su Hijo para abrir un camino de salvación, queda registrado como una explicación teológica planteada por esta persona.
3. ¿Por qué la Biblia habla tanto de la sangre?
Quien comparte el mensaje explica por qué en la iglesia se habla con frecuencia de la sangre y de la sangre preciosa de Jesús, y conecta el sistema de sacrificios del Antiguo Testamento con la cruz de Jesús. Menciona Levítico 17:11 y Mateo 26:28, y explica que en la sangre está la vida y que está relacionada con el perdón de los pecados. Esto queda registrado como la comprensión bíblica que presenta esta persona.
Quien comparte el mensaje explica que el pecado exige un castigo, y que en la cruz la vida de Jesús responde a esa exigencia. A continuación desarrolla, una por una, las tres expresiones de Romanos 3:24: la redención, la justificación y la gracia. Presenta la redención con la imagen comercial de pagar el rescate de un hijo esclavizado por una deuda para liberarlo; presenta la justificación no como que el pecador haya vivido de manera justa, sino como una imagen legal que describe el estado de quien ha recibido el perdón de sus pecados. Dice que la gracia, que se da sin costo alguno, no nace del esfuerzo humano ni de una recompensa, sino del amor de Dios. Estas imágenes e interpretaciones quedan registradas como explicaciones que presenta esta persona.
Quien comparte el mensaje cuenta la experiencia de un miembro de una iglesia donde sirvió antes, que le pidió que le predicara el evangelio a su padre. Ese padre, que estaba en su lecho de enfermo, respondió que creería en Jesús, y esta persona, después de orar por él, lo animó a que, si volvían a aparecerle visiones temibles, se enfrentara a ellas como hijo de Dios. Esta persona relata el testimonio de la cuidadora, según el cual, poco antes de morir, el padre se incorporó varias veces gritando «¡viva!», y conjetura con cautela que esto pudo haber sido el gozo de vislumbrar la esperanza de la vida eterna. Esta experiencia es un testimonio personal que transmite esta persona, y estas notas no determinan el significado de ese momento final ni el estado de salvación de esa persona, ni lo generalizan a todas las personas.
Quien comparte el mensaje menciona 2 Corintios 5:1 y las palabras de Jesús sobre preparar un lugar para nosotros, compara el cuerpo con una tienda de campaña y habla de la casa eterna que Dios ha preparado. Exhorta a que creer en Jesús no sea solo el hábito de asistir a los cultos, sino algo relacionado con la vida entera. Que incluso quien cree puede fracasar, pero debe volver de nuevo ante la cruz, arrepentirse y depender del Señor, es una exhortación que esta persona transmite junto con su propia experiencia. Esto queda registrado como una afirmación de esta persona sobre la salvación y la vida de fe, y estas notas no juzgan el estado del lector.